Un análisis de lo que se encuentra detrás del fracking, sobre todo en el desplazamiento del mercado del petróleo procedente de los países productores tradicionales 

Hay acontecimientos históricos de gran repercusión mundial, como la caída del “telón de acero” o el atentado de las torres gemelas; otros sucesos son más silenciosos, pero resultan igualmente determinantes en nuestras vidas. En 1.948, una resolución de Naciones Unidas permitió a EE UU colocar un enorme portaaviones en Oriente Próximo, mediante la creación del Estado de Israel; ahora, la revolución subterránea del fracking (que permite hacer pozos de forma vertical y/u horizontal y extraer crudo de la roca madre), cambia la geopolítica de los yacimientos de petróleo, permitiendo que el barril de petróleo fluctúe entre 40 y 60 $.

La revolución subterránea del fracking cambia la geopolítica de los yacimientos de petróleo, permitiendo que el barril de petróleo fluctúe entre 40 y 60 $.

George Mitchell (1.919-2.013), poco conocido en nuestro país, héroe épico estadounidense, investigó durante 10 años, en un garaje, para perfeccionar el fracking y contribuir, de forma decisiva, a abaratar el precio del petróleo y facilitar la salida de la crisis económica a todo Occidente. The Economist dijo de él, “pocos empresarios han hecho tanto para cambiar el mundo.”

Del monopolio al duopolio

EE UU y Canadá implantaron rápidamente las nuevas técnicas; en la actualidad funcionan más de 10.000 pozos por el nuevo método, denominado no convencional, y producen 3 millones de barriles diarios. Todo ello ha provocado que el tradicional monopolio de suficiencia (Arabia Saudí) del mercado mundial de petróleo se transforme en un duopolio. Hoy un barril de petróleo cuesta 58 $; hace un año, 107 $. Son varios los factores que han influido: la disminución de la demanda mundial (por menor crecimiento de China y aumento de las renovables), el aumento de extracción por Arabia Saudí (cansada de ser ninguneada en la OPEP, ha decidido producir el máximo de barriles/día) y la obtención de petróleo con métodos no convencionales, capítulo en el que, además del fracking, hay que mencionar la extracción (a cielo abierto y subterránea) de las arenas bituminosas en Canadá; se estima que las reservas de petróleo en estas arenas aceiteras equivalen a, casi, la totalidad del crudo extraído.

Consecuencias

Esta situación de un petróleo a mitad de precio tiene unas consecuencias económicas y políticas. Con respecto a las económicas, se considera que esta disminución del precio equivale, en poder de compra, a un incremento salarial del 4,5 % en EE UU (por el mayor consumo de energía). Igualmente habrá una mejora de márgenes en la agricultura. El impacto de la bajada del precio tiene gran incidencia en la inflación: será lo que (ahora) se llama desinflación, una deflación sin caída de la demanda y con crecimiento del PIB. En su conjunto buenas noticias. En 2015 hay que apostar porque será un buen año económico, bueno de bolsa y (confiemos) de empleo.

En 2015 hay que apostar porque será un buen año económico, bueno de bolsa y (confiemos) de empleo.

De otro lado, los fondos soberanos de los países productores (con activos mundiales por valor de 7.000 millardos de dólares) pueden verse obligados a vender acciones en las bolsas occidentales, con objeto de cubrir el déficit que se producirá en las cuentas de sus países, con unos presupuestos hechos en base a un petróleo por encima de los 100 $. Podremos asistir a la venta forzada de alguna empresa de campanillas. En el ámbito político es un auténtico lujo de carambola a tres bandas por parte de Obama. Son claramente perjudicados Venezuela, Irán y Rusia. Irán, con producción de bajo coste, tiene unos presupuestos en base a un precio medio de 150 $ el barril, previsión similar a la de Venezuela, ésta con mayores costos y un crudo de peor calidad que precisa de descuentos en el precio. Cada barril que venden a 50 $ les origina un déficit de 100 y hablamos de millones.

Vencer resistencias

Para EE UU, el fracking puede ayudarle a vencer resistencias de Rusia para sus ambiciones expansionistas, aplacar a Venezuela (con problemas de abastecimiento de elementos básicos) y sentar a dialogar, sobre sus proyectos nucleares, a Irán. El Estado Islámico, en su área de influencia, se ha apoderado de diversos pozos de petróleo; como tiene cerrados los mercados, pasa el crudo por la frontera turca y lo vende en un mercado “oscuro”, con un descuento del 30 % (sobre el precio oficial); otro damnificado y otra muesca en el revólver americano. Hay que ser optimista con respecto al mantenimiento del precio, en los rangos actuales, por un período razonablemente prolongado.

El consenso de expertos sitúa el precio medio del año en los 55 $ y para que llegue (en cifras medias) a 70 $ hay que esperar al año 18. Las razones son dos. Arabia Saudí, con las mayores reservas mundiales, tiene el menor coste de extracción (en torno 10 $), se siente cómodo con la banda de precios actual (40-60 $) y quiere limitar la pujanza de Rusia y de Irán (enemigo tribal ancestral), serían las motivaciones para mantenerse a plena producción. La segunda razón son los pozos de fracking (y métodos no convencionales en general), que abren sus grifos cuando el precio se acerca a la zona de 50 $ e inundan de crudo el mercado. Por último, subrayar que las reservas estratégicas de crudo mundiales se encuentran al 85 %, sólo EE UU almacena 450 millones de barriles. Mientras estas condiciones se mantengan podemos esperar un crudo barato y estable. Hastiada la opinión pública norteamericana de recibir aviones cargados con féretros, cuando no de tropas traumatizadas, EE UU inicia, con su “ejército” de fracking, una nueva política exterior, con interés decreciente en Oriente Próximo.

PD: Agradezco a los compañeros del IESE su ayuda en la elaboración, con la esperanza de que, algún día, me dejen perder al mus.

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