Nuestro analista político, al enjuiciar el resultado de las elecciones en Estados Unidos, insiste en que el mismo es un efecto de las consecuencias de la crisis económica y de la globalización tecnológica sobre la clase media.

El triunfo de Trump ha causado perplejidad en los medios y en la opinión pública de medio mundo. La realidad es que el fonendoscopio (equipo de campaña) de Trump ha sabido auscultar mejor al electorado que los asesores de Hillary. Trump, que siempre llevó la iniciativa, conectó con el electorado más que su oponente, demasiado gastada en una carrera política, de varias décadas, en los más altos cargos de la política estadounidense. Pero, ¿por qué Trump, siendo políticamente tan incorrecto, ha sabido identificar lo que los votantes querían escuchar? ¿Por qué parece guardar relación la elección de Trump con el resultado del Brexit?

La crisis de la clase media ha conducido a una parte de la población a desear una vuelta al pasado donde encontrar la seguridad perdida

Intentaré dar una explicación sociológica, de tipo cualitativo, a todo ello. Mi tesis es que la crisis de la clase media (por los efectos de la globalización y la recesión económica) ha conducido a una parte de la población a desear una vuelta al pasado donde encontrar la seguridad perdida.

La clase media ha sido el esqueleto de la sociedad de masas que, tras la II Guerra Mundial, ha permitido un desarrollo económico y social extraordinario. Los ciudadanos nos hemos habituado a vivir cada generación mejor que la anterior, con un Estado que, paulatinamente, ha incrementado sus ayudas, mejorado las infraestructuras, etc. Después de 1989, tras la caída del imperio soviético, se inicia una nueva etapa en la que se reduce el mundo y se habla de la globalización, como el proceso de creciente interacción entre los países en el plano social, político, cultural y, sobre todo, de integración de la economía mundial, consecuencia del avance de las tecnologías de la información, así como de la supresión de las barreras al libre comercio.

Consecuencias de la globalización

Esa globalización, después de 20 años, ha resultado demoledora para grandes franjas de la población occidental; la deslocalización de empresas hacia países con mano de obra más barata, ha provocado un trasvase de rentas de los países ricos a los pobres. Durante este proceso llegó la recesión de 2008, que provocó un incremento de paro; la posterior recuperación del empleo se ha producido con una devaluación de salarios. Este cóctel de salida de la crisis, con salarios más bajos y los efectos de la globalización, ha perjudicado a la clase media occidental, que ve el futuro rodeado de grandes interrogantes, acerca de las pensiones, del estado del bienestar, etc. La clase media pierde renta y decrece progresivamente. A este fenómeno, algunos autores lo han bautizado como clase media low-cost.

Los seres humanos necesitamos de un sentimiento de seguridad que se basa en la confianza y permanencia de sus entornos sociales o materiales

Los seres humanos necesitamos de un sentimiento de seguridad que se basa en la confianza y permanencia de sus entornos sociales o materiales. Tenemos una fuerte necesidad psicológica de encontrar personas (líderes) en quien confiar. En el adulto, la fiabilidad y el sentimiento de continuidad de las cosas y las personas están estrechamente ligados. La fiabilidad en la credibilidad de las instituciones y la confianza en los demás es una necesidad psicológica persistente y recurrente. La antítesis de la confianza se puede resumir como ansiedad o miedo existencial.

Toda la construcción, de más de 60 años, de una confianza en el futuro a través de un Estado cada vez más presente es la que, según mi tesis, se ha visto afectada por los efectos tardíos de la globalización y la crisis económica: es una tempestad social. La celeridad de los cambios y la supresión de las barreras de comunicación entre las diferentes zonas geográficas permite que las agitaciones de transformación social estallen, casi simultáneamente, en diferentes áreas del planeta.

Incertidumbre ante lo desconocido

Es la incertidumbre ante el desconocido futuro lo que impulsa a los votantes a refugiarse en un pasado en el que se busca la seguridad perdida. Estas clases medias, especialmente los electores de más edad que tienen recuerdos de otras épocas, ven que en la recuperación económica se mejora el número de empleos pero con salarios más bajos. Son los que en el Reino Unido auparon al Brexit y en Norteamérica han dado la victoria a Trump. En el mundo anglosajón, el electorado identifica como culpables a los inmigrantes, los musulmanes, los políticos profesionales, etc,  y reclama un cierre de fronteras.

Es la incertidumbre ante el desconocido futuro lo que impulsa a los votantes a refugiarse en un pasado en el que se busca la seguridad perdidav

No es posible que el nuevo presidente de los Estados Unidos cumpla todo lo que ha prometido, pero algunas cosas sí. Hoy nadie sabe cuáles serán. Lo que sí parece es que Trump no es la enfermedad, en todo caso es el síntoma. La enfermedad está en un electorado disociado de sus élites políticas, con unas incertidumbres sobre futuro que no sabe cómo manejar. Son los partidos políticos los que deben reflexionar sobre las causas sociales, económicas y culturales que llevan a la población a votar por quien se postula partidario de ideas xenófobas, racistas o misóginas y no limitarse a la mera descalificación del opositor político. Mientras que los líderes políticos no hagan ese necesario ejercicio de aproximación a las nuevas realidades, continuaremos el camino de la división social y la xenofobia.

El partido político que quiera tener un espacio en las próximas décadas debe encontrar un ideario realista y posible, que devuelva los sentimientos sociales de seguridad y confianza en las instituciones y el futuro.

PD: En esta ocasión he recogido ideas de Anthony Giddens (Consecuencias de la modernidad) y de Massimo Gaggi y Edoardo Narduzzi (El fin de la clase media).

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