LAS TRES PUERTAS DE SALIDA DEL CONFINAMIENTO
Hasta la fecha Madrid es la comunidad que mayor sacrificio de vidas humanas soporta en la actual crisis sanitaria del Covid 19. Con el 15 % de la población española contabiliza casi el 50 % de las bajas.
La imprudencia y/o la incompetencia del gobierno al autorizar todo tipo de actos de masas, seis días antes de decretar el estado de alarma, en la capital ha conducido a Madrid al triste liderazgo en cuanto a contagiados y fallecidos. Esa semana de movilidad sin restricciones nos ha costado a los madrileños demasiadas tragedias.
Por fortuna el confinamiento se decretó en toda España al mismo tiempo, lo que beneficiará al resto de CC AA, que se encontraban en fases más tempranas de la epidemia, y por consiguiente alcanzarán el aplanamiento de la curva de contagios con un recorrido mucho menos vertical. Esta decisión de confinar todo el territorio de forma simultánea es la mejor de las medidas del gobierno Sánchez, en un conjunto dominado por las sombras frente a las luces.
El confinamiento actual agotará sus bondades durante la próxima semana y no parece probable que desaparezcan (aunque sí disminuyan sensiblemente) los nuevos casos de enfermedad.
Desde mi punto de vista tiene tres puertas la salida del confinamiento, la realización de test, el calor y la vacunación.
No creo que encontrar una medicación que mejore drásticamente el curso de la enfermedad sea una alternativa viable en los próximos meses.
Los tests realizados de forma masiva y sistemática permitiría identificar a los positivos asintomáticos, aislarlos y evitar que continúen facilitando la transmisión.
Tras pasar 15-20 días confinada la mayoría de la población, el resto (15-20 % de los trabajadores de servicios considerados como esenciales) que continúan deambulando deben de ser la población diana a la que realizar los test y poder aislar a los asintomáticos positivos. Mientras tanto hay que mantener confinados al resto de la población.
La segunda puerta es la vacunación.
Los laboratorios parece que cuentan con la experiencia y una estrategia científica, desarrollada en otras epidemias de virus, para encontrar la forma de que fabriquemos anticuerpos defensivos, sin tener que padecer la enfermedad.
Solo falta encontrar la vacuna, testarla y fabricar centenares de millones de dosis; se iría dando salida al medio a los individuos con inmunidad.
Por último nos queda el calor de la madre naturaleza. La puerta más segura, la que no depende de los humanos (ni del gobierno). Cuando llegue el calor es muy probable que el virus atenúe su capacidad, reduzca su presencia y, al menos durante un período, desaparezca en determinadas latitudes.
Las tres soluciones comentadas se solaparían y pueden proporcionar soluciones parciales.
Hasta que esas puertas resulten practicables se mantendrá el estado de alarma con sucesivas prórrogas (¿6-8 semanas?), se reducirán el número de trabajos considerados esenciales; cada vez que se aumenten las medidas de confinamiento hay que esperar 2-3 semanas para obtener resultados.
La disminución del crecimiento de los nuevos casos reducirá la presión sobre los recursos sanitarios, aunque habrá un número muy elevado de pacientes ingresados y se añadirá el problema del elevado número de médicos y enfermeros infectados por el COVID- 19.
Me parece bien tu analisis. Yo soy mas optimista en que aparecera en breve un mejor tratamiento y a mas plazo la vacuna. Esta todo el mundo volcado en ambas cosas y por tanto habra solucion a ambas
Tomas que frescura siempre el leerte, totalmente de acuerdo y solo rezar por ver si aparece alguien en este gobierno que aporte un poco más de liderazgo y adecuada gestión, en fin la esperanza es lo último que se pierde.
Estoy de acuerdo con tu análisis. Mi esperanza , es que cuanto antes, se consiga la deseada vacuna, que en mi corto entender al respecto, considero que es el único medio capaz de detener el incontrolable aumento de contagjos que, con carácter universal, estamos viendo día tras día.
Quedo muy pendiente de tus nuevos envíos, siempre interesantes porque, además de ser de alguna manera didácticos, te hacen pensar.
Acertado el análisis en cuanto a posibilidades, pero creo que Tomas, en su deseo lógico y que todos compartimos, de que este triste episodio pase, ha sido más optimista que yo. La vacuna es como mínimo a un plazo de 10-12 meses. Sobre que el calor reduzca la virulencia hay opiniones para todos los gustos, y ya esta atacando en países tropicales, aunque en ellos hay mucha humedad y eso facilita la vida del Covid-19. Por último el confinamiento, creo es una solución pero deberá ser muy estricta y no parece que sea por dónde van los tiros , dada las consecuencias que ello tendría. Creo que quien acertó plenamente con la estrategia ha sido Corea, más población que España e Italia y no llega a 10000 los infectados, después de bastantes semanas, y los fallecidos el 0,5%. Perdón por extenderme.