
En las últimas semanas de cada año los bancos, los departamentos de estudios y las grandes corporaciones hacen sus previsiones de las grandes variables macroeconómicas para el próximo año. Para afinar en las cifras de crecimiento mundial, citaban como variables decisorias el discurrir del Brexit, las relaciones comerciales entre EE UU y China, las próximas elecciones presidenciales americanas y la llegada al BCE de Christine Lagarde.
Antes de terminar febrero todo lo anterior ha quedado arrinconado; la política, la economía, el fútbol, los carnavales y la semana santa están pendientes de un cisne negro negativo, generado en China y exportado a todo el planeta a una velocidad desconocida. Una nueva enfermedad ha obligado a todos los países del mundo a un esfuerzo sin precedentes para frenar su progresión. El año nuevo chino es el del coronavirus.
La teoría del cisne negro (desarrollada por Nassim Taleb) es una metáfora que describe un suceso sorpresivo,
de gran impacto y que, una vez pasado el hecho, se racionaliza; desde entonces hay institutos que sacan una lista de posibles cisnes negros en el año entrante, como la entidad danesa Saxo Bank (https://www.expansion.com/mercados/2019/12/04/5de6e142e5fdeab7318b45f9.html). En la breve revisión que he hecho tampoco aparece, ni como remota, como cisne negro la posibilidad de una nueva enfermedad que altere la vida de cientos de millones de personas, ponga el crecimiento económico en la picota y coloque a los gobiernos de medio mundo a limitar los espectáculos de masas o la asistencia a los colegios.
La realidad es que en apenas dos meses la enfermedad se ha extendido por 60 países, en todos los continentes, ha enfermado a 100.000 personas, las bolsas de todo el mundo se han derrumbado y en los próximos meses llegarán los ajustes de mayores cifras de desempleo y menores expectativas de crecimiento. El coronavirus es un pequeño peón que ha alcanzado el final del tablero, se ha transmutado en un extraordinario ariete que pone en jaque la globalización y nos avisa de las nuevas formas de extensión de las enfermedades.
La paralización de las fábricas en China supone la rotura de stocks (y de cadenas industriales) en países occidentales, la suspensión de ferias y convenciones tiene unos efectos inmediatos en el sector servicios y causa desasosiego generalizado en la población; todo ello nos empuja a una menor actividad y sembrar de incertidumbres la evolución económica más inmediata. El momento no es bueno. La desaceleración económica en la que estamos inmersos puede despeñarse y acelerarse.
Nuestro gobierno ha generado amplias expectativas de aumento del gasto social y de nuevos impuestos para su financiación. Una economía en desaceleración, con el shock de la crisis del coronavirus añadido, no parece el mejor escenario para la implantación de la hoja de ruta del ejecutivo de PSOE-UP. De Europa no podemos esperar más ayuda que la de mantener los tipos negativos. Si la sensatez y la prudencia imperan deberíamos escuchar más pronto que tarde alguna revisión de las intenciones económicas gubernamentales. Cuanto mayor sea el daño económico que nos cause el coronavirus más lenta y compleja será la recuperación.
Nadie sabe de qué tamaño es este cisne negro, es previsible que al coronavirus le siente mal el calor de la primavera (igual que a su congénere el virus de la gripe) y, el gigantesco esfuerzo tenga como recompensa, volver a meter el virus en los animales salvajes de donde parece que saltó al hombre. Pronto comenzaremos a explicar el suceso como algo absolutamente previsible.
Enhorabuena. Muy buen artículo, pero nos hubiera gustado que nos explicaras algo más sobre el coronavirus, y de una forma objetiva como sueles hacer, qué hay de in/cierto en lo que se está diciendo en la Prensa. Aunque probablemente eso sea dentro de poco.
Hola Tomás
Yo no me creo lo del murciélago ni el pangolín ni nada de eso. Tengo 3 teorías, teniendo en cuenta que en Wuhan esa está el centro de investigación de bichos raros:
1.- Se les ha escapado del laboratorio a los chinos.
2.- Tienen una variante más potente y han experimentado con una versión más suave para ver que pasa.
3.- Ha sido Trump el que ha puesto en marcha el bicho para joder a los chinos en sus negociaciones comerciales. Mueren tres mil o cuatro mil, pero las fábricas cierran. Se quita la producción de China.
Muy bien Tomás como siempre me encantan tus reflexiones.
Aunque por desgracia yo creo que en España nuestro cisne negro es el populismo político nefasto que va a destrozar la economía española de forma manifiesta con muchísimos peores consecuencias que el coronavirus
Tomas, muy de acuerdo con lo que dices. Espero que con el aumento de las temperaturas se solucione el problema. La Naturaleza siempre tiene recursos. Véase el fuego en Australia que ella sola soluciono. Dado que el Sur es mas cálido espero que la solución aparezca aquí antes que en otros sitios
Tomás, tus comentarios sobre «el cisne negro chino» parecen un libro blanco en cuanto a las consecuencias económicas del coronavirus. Quedan sin embargo muchos interrogantes que analizar ¿podrá en un futuro estudiarse cómo han influido los medios en la creación del problema que se avecina? ¿conocemos los datos reales de incidencia y mortalidad? ¿ han sido eficaces las medidas tomadas intentando evitar la difusión de la infección? y así….. En cualquier caso gracias por no haber especulado sobre estas cuestiones que necesitan ser estudiadas cuando tengamos más datos-
Me parecen muy adecuadas las reflexiones sobre este tema., que está generando una alarma que, a través de lo que se está viendo en los medios de comunicación, portavoces gubernamentales, profesionales de la sanidad , etc. etc., produce la sensación en los profanos como el que suscribe, que es el primer paso de la versión apocalíptica del próximo fin dela humanidad.
En mi opinión, aún a sabiendas que soy, insisto, un absoluto,profano en la materia, presumo que se ha generado esta alarma universal de forma exagerada y posiblemente con fines ìnteresados ajenos a la realidad sanitaria, como muy bien apuntan algunos de los comentaristas que han contestado a tu artículo.
Para los españoles, lo que se está llevando a cabo por parte del desgraciado gobierno que estamos padeciendo, me atrevo decir que originará más peligrosas consecuencias, que el ya famoso coronavirus.
Un abrazo
Muy buenas tus reflexiones, Mariano. Lo que está claro, independientemente del origen y de la posible futura expansión del virus, es que la política expansiva del actual Gobierno va a ser ejecutada en las peores circunstancias posibles. ¡Confiemos que con el calor de la primavera y verano mejore la situación de esta plaga!
Bravo Tomás,que mente,que lucidez y clarividencia tienes.La verdad es que el pueblo esta acongojado por no decir acojo….,no es para menos,tampoco podemos confiar mucho en nuestros gobernantes,han demostrado ser incapaces y tardios en decisiones claves,eso si,mucha Television,mucha puesta en escena y mucho marketing.
Sigue así,da gusto leerte……
Un abrazo
Julio Serrano