Felipe VI es un rey bien preparado para su función y sin dislates en su comportamiento público; después de siete años no ha conseguido disfrutar de un reinado fácil y cómodo.

A finales de 2015 llegaría la fragmentación del mapa de partidos a las Cortes y el aumento de los escaños abiertamente contrarios a la monarquía. En su corto reinado se han celebrado cuatro elecciones generales, varias autonómicas, municipales y europeas, con gobiernos en funciones durante 550 días en cinco años. Ha dejado de ser noticia que algunos líderes parlamentarios rechacen acudir a la ronda de consultas con el rey, el último desplante fue con motivo 40 aniversario del 23 F; ERC, Bildu, Junts, PdCAT, BNG y la CUP no acudieron al acto organizado en el Congreso. Suman 29 diputados, si sumamos los de Podemos y PNV alcanzan en torno al 20-25 % de la cámara.

La situación en Cataluña no puede ser más hostil para el monarca

La situación en Cataluña no puede ser más hostil para el monarca. La caótica jornada del uno de octubre con el referéndum catalán, unida a la indolencia del gobierno de Rajoy, condujo a Felipe VI a enviar un discurso a la nación en defensa de la legalidad constitucional.  La mayoría independentista del Parlament catalán aprovechó la oportunidad para señalarlo como origen de todos los males y vincularlo con Franco. Por último, la tramitación de los indultos vuelve a colocarle en una situación complicada, deberá firmar unos decretos que serán impugnados ante el Tribunal Supremo; con una sociedad tan dividida y los partidos defendiendo planteamientos opuestos es difícil que atisbemos una solución.

2017 quedará señalado como fecha crucial para el futuro de la integridad territorial que hoy conocemos como España. En unas semanas se aprobaron leyes catalanas de independencia, se declaró la misma, se suspendió la autonomía, se encarceló a la mitad del Gobierno (la otra mitad se fugó al extranjero), se convocaron nuevas elecciones que ganó Ciudadanos. Felipe llevaba en el trono 3 años y 4 meses.

La conducta de Juan Carlos se ha convertido en el clavo que martillear  para debilitar  la institución.

La conducta de Juan Carlos se ha convertido en el clavo que martillear, ante la opinión pública, para debilitar la imagen de la institución.

Juan Carlos levantó el prestigio de la Corona en un país donde escasean los monárquicos, pero él es el mayor descrédito para la misma por todas las fechorías económicas que se airean sin cesar. Los libros de Jesús Cacho (en los años 80-90) ya contaban la afición de JC por su enriquecimiento personal. En 2016 Rebeca Quintans publica una biografía donde da detalles de su conducta. Pero todo cambia con las revelaciones de Corinna. Las investigaciones del fiscal suizo Bertossa que “aprieta” a la guardia pretoriana de las finanzas del monarca (Fasana y Canónica) hace que todo cambie. Parece que Juan Carlos, habituado a hacer su voluntad, fue perdiendo la capacidad de evaluación ética, en la confianza de que el manto de silencio sería permanente. Desde que el silencio se perdió, el emérito vive en una irrealidad, en parte (según dicen) por un cierto deterioro cognitivo. Sus asesores intentan, con las declaraciones complementarias frente a Hacienda, evitar el riesgo de delito fiscal. Al mismo tiempo los abogados de Corinna mantienen la tensión en lo más alto.

Santos Juliá señaló que España es el único país que, desde 1808, ha expulsado a casi todos sus monarcas, pero no ha dado muerte a ninguno. Somos la nación que más reyes ha derrocado, pero también los que más hemos restaurado. Felipe navega en el peor de los mares, con tormentas que no amainan y avisan la situación de riesgo máximo que vive la institución.

Tres posibles escenarios

Hacia el futuro, en mi horizonte vital, veo tres posibles escenarios; mantenimiento de la situación actual con nuevo estatuto para Cataluña, disminución de tensión entre instituciones y un nuevo pacto para 2 o 3 décadas.

Otro escenario sería entrar en un proceso de balcanización total, procesos constituyentes múltiples con creación de 4 o 5 repúblicas y desaparición de la monarquía hispana. Escenario más improbable.

Por último, un escenario híbrido de los dos anteriores, la balcanización limitada. Sería el mantenimiento de una monarquía con menos territorios que se habrían hecho independientes. Entre el mantenimiento del status quo actual y esta balcanización parcial no soy capaz de señalar el más factible. Leonor puede ser reina de una España con límites que hoy no se pueden fijar.

Con una situación tan abierta y aventurada Felipe VI puede encerrarse en su castillo y dejar que los acontecimientos decidan o bien intentar sacudir los viejos hábitos de la institución para adecuarla a los tiempos actuales. Está preparado para ello y, aunque el tiempo no le sobra, tiene resortes para preparar una Corona del siglo XXI. En favor del monarca hay que señalar que los ataques de Pablo Iglesias, tuvieron el efecto paradójico de aumentar el prestigio real ante el panorama de una república bolivariana.

Con su llegada al trono Felipe VI creó un código de conducta para el personal de la Casa del Rey, como elemento regenerador se ha mostrado insuficiente, entre otras razones por el incumplimiento del mismo por su padre. Hoy las exigencias de transparencia son más elevadas, es necesario (y urgente) una declaración del patrimonio de la familia real; es algo que se le exige a un concejal o al gerente de un hospital. Cuando las finanzas reales son tema de debate de los programas del corazón, la escasa transparencia actual se interpreta como una forma de “arrastrar los pies”.

El municipio de Madrid ocupa 60.000 has. El monte del Pardo tiene una superficie de 15.800 has (25 % del municipio)

El municipio de Madrid, donde el monarca tiene su domicilio, ocupa 60.000 has. El monte del Pardo, la finca en la que reside y trabaja, tiene una superficie de 15.800 has (25 % del municipio); de ellas el 94,4 % están vallados, los madrileños tienen prohibido su acceso, ni tan siquiera para pasear. El vivir y trabajar en esa burbuja rodeada del bullicio madrileño aleja paulatina e inevitablemente de la realidad. Es preferible una renuncia organizada desde la Casa Real, que reserve 500 hectáreas de uso exclusivo, antes que algún partido lo reivindique y volver a cabalgar detrás de los acontecimientos.  (En la imagen la entrega de la Casa de Campo al Ayuntamiento de Madrid el 20 de abril de 1931)

Felipe tiene mejor dicción y capacidad de comunicación que su padre, pero los discursos parecen salidos de plumas similares, desconozco si el corsé impuesto por la negociación con el gobierno de los discursos reales son los responsables. Los discursos deberían conectar con más facilidad con la mayoría del país, deben ser mensajes que los entienda la ciudadanía sin necesitar de la interpretación de los periodistas.

Una toma de posición sobre el artículo 56.3 (inviolabilidad del rey) y del 57 (prelación del hombre en la sucesión a la Corona) de la Constitución parecen imprescindibles. La falta de responsabilidad de los actos del Rey debe estar referida exclusivamente a sus actos como jefe de estado y en ningún caso para sus actos privados.

3 comentarios en “FELIPE VI”

  1. Versión muy mejorada con recomendaciones que la Casa Real debería asumir. Se harán voluntaria o involuntarimente. Acertado.
    No me parece posible la balcanización ni siquiera limitada porque no creo que los españoles se enfrenten a un desenlace cruento.
    Enhorabuena

  2. Tengo que confesar que, hoy por hoy, desgraciadamente en lo que se refiere al futuro ya casi inmediato de España, soy manifiestamente pesimista.
    Es por ello, por lo que, del acertado análisis de Tomás, destaco la hipótesis de la muy posible balcanización de nuestro País. En efecto, no contemplo que, al menos desde presupuestos democráticos, pueda detenerse la deriva, el «sunami». que arrasará con todo lo que aún hoy es un estado unitario.
    A esto nos ha llevado la imperdonable incuria, uno tras otro, de nuestros gobernantes, que está culminando con la criminal actuación del sanchismo.

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