LA ELECCIÓN NO ES MONARQUÍA O REPÚBLICA

 

En los dos último siglos se vieron obligados a abandonar España, tras haber sido jefes de estado, Carlos IV, José Bonaparte, la reina regente María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, el general Espartero, Isabel II, Amadeo de Saboya, Nicolás Salmerón (I República), Alfonso XIII y los presidentes de la II República Niceto Alcalá Zamora, Diego Martínez Barro y Manuel Azaña.. La información que inunda la prensa parece señalar a Juan Carlos I como aspirante a incrementar esa relación. Casi todos abandonaron un país envuelto en guerras, la mayoría entre compatriotas.

Es tradición que los príncipes de Asturias siempre tengan doctos profesores de historia, que los introducen en los vericuetos de nuestro pasado, vinculado estrechamente desde 1.700 a la Casa de Borbón como dinastía monárquica.

La lista de jefes de estado mencionada anteriormente debió de estar muy presente en la cabeza de Juan Carlos, desde que fue designado heredero al trono de España.

Juan Carlos I ha colaborado, de forma decisiva, en tres aspectos trascendentales de la reciente historia

Durante casi cuatro décadas Juan Carlos I ha colaborado, de forma decisiva, en tres aspectos trascendentales de la reciente historia de España; el mayor período de democracia política, la apertura hacia Latino América y nuestra entrada en las instituciones europeas. Tres acontecimientos tan extraordinarios que hay que retrotraerse mucho en la historia para encontrar similitudes.

Pero siempre debió tener una cierta fobia al desempleo o un discreto delirio de ruina, en el caso de que las publicaciones de la prensa se correspondan con la realidad.

Desde hace dos décadas se pueden encontrar, en libros de periodismo político, referencias al patrimonio oculto del rey emérito. (Libros de Jesús Cacho o “La soledad del rey” de José García Abad). Igualmente en las manifestaciones de Javier de la Rosa, en relación con pagos de los kuwaitíes en la I Guerra del Golfo. Era habitual que la prensa extranjera publicara el nombre del rey emérito entre las grandes fortunas de Europa. Documentales de la tv francesa lo propagaban en tiempos de internet. Pero el manto de silencio extendido por la prensa nacional (que se negaba a hacerse eco de las publicaciones extranjeras), unido a la decidida actitud de los gobiernos de mirar hacia otro lado, hizo que Juan Carlos considerara la impunidad como parte de sus atributos reales.

 

Hoy la situación tiene una vertiente judicial y otra política

Hoy la situación tiene una vertiente judicial y otra política. La judicial tiene dos teatros de operaciones, uno en Suiza y otro en el Tribunal Supremo de España. En el país alpino su primo (Álvaro de Orleans), su abogado (Dante Canonica) y su gestor (Arturo Fasana) se encuentran en situación comprometida tras las investigaciones del fiscal Yves Bertossa (especializado en la lucha contra defraudadores internacionales). El abogado y el gestor muestran una actitud de gran colaboración para intentar salvarse de una condena. En el Tribunal Supremo es una incógnita (al menos para mí) hasta donde desee profundizar la fiscalía.

La inviolabilidad debe ser claramente limitada a los actos políticos en su condición de  jefe del estado. La constitución prevé que los actos del monarca serán refrendados por el gobierno, que es el que asume la responsabilidad, en el mismo artículo y apartado que lo declara inviolable. Estirar la falta de responsabilidad, hasta los actos de la vida privada, puede dejar a la institución tocada del ala.

 

Felipe VI tiene sobre su mesa cuatro posibilidades en relación con Juan Carlos

El frente político es el que más ríos de tinta y horas de tv lleva consumidas. Se trata de conseguir un cordón sanitario (como en el caso Urdangarín) que salve a Felipe VI y a la institución. Para ello Felipe VI tiene sobre su mesa cuatro posibilidades en relación con Juan Carlos, la expulsión de la familia real del monarca emérito (que quedaría limitada a Felipe, Letizia y las dos hijas), invitarle a marcharse a otro domicilio lejos de la Zarzuela, quitarle el título de Rey y, por último, obligarle a disculparse. Se espera un comunicado en las próximos días.

El bisabuelo (Alfonso XIII) y el tío (Constantino II de Grecia) de Felipe VI debieron abandonar el trono en situaciones complicadas. Si el actual monarca sobrevive a su padre (y es cierto la considerable fortuna que atesora) deberá elegir entre la Corona o el patrimonio. Interesante elección.

La monarquía es un sistema anacrónico para nuestra época

La monarquía es un sistema anacrónico para nuestra época. Pero la república, por sí sola, no es garantía ni de libertades, ni de prosperidad económica y social. Es preferible la monarquía sueca o danesa, que la república de Rusia o Venezuela. O la república francesa, frente a la monarquía marroquí.

A nosotros los españoles que tanta afición hemos demostrado para expulsar a los reyes, con las repúblicas nos ha ido fatal.

No es monarquía o república la elección. El caso de la familia Pujol es muy significativo. A pesar de ser “vox populi” en Barcelona, durante décadas crearon un sistema político para el enriquecimiento de sus élites.

Pujol también se sintió impune

Lo que España necesita es un sistema político con transparencia y controles mutuos de los diferentes poderes, con participación de la sociedad civil que desincentive la corrupción. Pujol también se sintió impune (“¡Qué coño es la UDEF!”) y  curiosamente compartió a Fasana como gestor en Suiza con Juan Carlos I.

En el siglo XXI los españoles debemos encontrar la puerta que nos dé acceso a una sociedad moderna, meritocrática que facilite el progreso económico y social de sus miembros; no puede ser que estemos condenados a repetir errores de tiempos pretéritos.

 

7 comentarios en “LA ELECCIÓN NO ES MONARQUÍA O REPÚBLICA”

  1. Juan Carlos I y Pujol son el paradigma de una época en que todo el cuadro dirigente se sintió elegido para llevar al país a la democracia y por lo tanto con el derecho a una retribución adicional y opaca por ese esfuerzo. Recordemos también los escándalos del AVE a Sevilla, La Expo, Filesa, … , y tantos casos en todos los partidos. Hace poco se juzgó la corrupción del PNV de esa época y se ha pasando de puntillas. Si se quiere hacer una Causa General que se haga de todos y de todo, pero sobre todo (y en eso coincido plenamente contigo Tomás) que se adquiera el compromiso general de realizar urgentemente las reformas imprescindibles para reforzar el conjunto de contrapoderes que eviten su repetición: independencia judicial real, prensa-radio-TV no subvencionada y libre, Fiscalía independiente, muchas más Sociedad Civil, funcionarios hasta niveles muy altos de la administración con reducción máxima de los cargos políticos y de confianza que no son por oposición, jueces solo por oposición, … y un largo etcétera que hagan más fuerte nuestra democrática y la blinden de los crecientes populismos.

    No repitamos los errores del pasado que mencionas y que buscaban destruir, construyamos algo mejor sobre lo que ya tenemos.

    Muchas gracias Tomás.

  2. Juan Carlos ha manchado la institution monarquica , instaurada que no restaurada , en el año 1969.
    Cualquier otro político habría respondido ante la justicia.
    Alfonso XIII autoliquido su propia monarquía.
    Que razones tenemos para mantener una institución arcaica cuyos miembros no saben comportarse como ciudadanos honestos ?
    Si monarquía no , república si .
    Pero haría falta un nuevo proceso constituyente en el que comunistas y separatistas llevarían la voz cantante . O es que aceptarían una constitución a la francesa con una Presidencia dotada de plenos poderes y elegida aa doble vuelta ?
    Jamás.
    La constitución resultante dotaría a España de una constitución real que permitiera desmembrar la en cuestión de pocos años.
    Este pais tal como lo conocemos , no aguanta otra constitucion.
    Pasemos pagina y vigilemos la institution de Felipe vi y de la futura Leonor.

  3. Totalmente de acuerdo en que el actual rey tiene que tomar una decisión, que será dolorosa para él, pero no le queda más remedio. Lo que realmente no podemos soportar, yo al menos, es que la ultraizquierda sea quien dirija todas estas pesquisas, con todo lo que tienen que callar.
    Un saludo,

  4. Buenos días. Es un gran ejercicio de síntesis sobre la situación de la monarquia y su evolución. Noto falta de “ tu opinión “ sobre la “mano negra” de los políticos que nos gobiernan desde Moncloa que interesados en desprestigiar el sistema actual de Monarquia parlamentaria , cuestionan al Rey actual como “causalidad” de lo hecho por su padre.
    Es claro que Juan Carlos I debe de ser ubicado en un nuevo lugar y muy triste que la parte buena de su labor como Rey quede borrada .
    Un saludo.
    Ángel Morán

  5. Síntesis objetiva y ecléctica de nuestro panorama. Tambien esta vez el emérito nos representa a todos. El comentario de Enrique es correcto. Habría que añadir que «el sistema» partitocrático actual impide mantener la menor esperanza. La tiranía de la mediocridad está garantizada y no se vislumbra democracia interna en los partidos con la ley electoral actual ni separación de poderes. La afiliación política es mucho más eficaz para la promoción social que todos los Masters. La Causa General insinuada atenta tambien a la cuenta de resultados de los medios de información apesebrados. En definitiva, como dijo el Dante

  6. Aún con bastante retraso motivado por diversas causas no quería dejar pasar la oportunidad de comentar el excelente trabajo preparado por Tomás.
    Ya de entrada el propio título es acertado y significativo, por cuanto la situación que en este momento estamos atravesando no es precisamente que haga necesaria la posibilidad de que nuestro inmediato futuro sea un sistema de gobierno monárquico o republicano.
    Esta situación es de tal gravedad que posiblemente sea la más extrema que ha acontecido en los aproximadamente 500 años de que existe una nación llamada España y es por ello por lo que tenemos que apoyarnos en lo poco que tengamos para evitar que, como señala Antonio Junquera en su comentario la posibilidad de una reforma de la constitución o de un referéndum sería el primer paso para la creación por parte de los separatistas y de los partidos que increíblemente les apoyan, la creación de una especie de «República Federal de Naciones» cuya permanencia sería efímera y sin duda el primer paso para la inmediata posterior balcanización de nuestro país.
    Por lo tanto, aún cuando no soy nada partidario de cualquier tipo de monarquía y menos si está entronizada en los Borbones, quienes salvo en alguna escasísima ocasión han sido un desastre desde 1724 para los españoles, ahora no tenemos más remedio que alinearnos con Felipe VI y esperar que su actuación como Jefe del Estado, sea la excepción a la que me he referido. Tiene que seguir desligándose absolutamente, desde el punto de vista institucional, de su padre, quien a pesar de que como dice otro comentarista la corrupción sigue siendo general en España, su forma de proceder como Jefe del Estado, no ha sido precisamente ejemplar.
    Que sea la justicia la que se encargue de este espinoso tema y que, en lo que se refiere a la impunidad, de la que soy totalmente contrario pero que acepto para el Jefe del Estado porque así lo dice al Constitución, sólo alcance a los hechos en los que haya intervenido Juan Carlos en su función de tal Jefe del Estado, pero no en aquellos de carácter privado que puedan ser objeto de la aplicación del Código Penal.
    Termino con un apunte respecto a los Pujol; en lugar de la «familia Pujol» creo que deben denominarse como «presunta organización criminal Pujol» y que sea la Justicia la que se encargue de desentrañar la gigantesca tela de araña que han ido tejiendo con sus «presuntos delitos», a través de varias décadas

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