Con esta segunda parte de su comentario de cara a las elecciones generales, nuestro comentarista político cierra una primera aproximación a los planteamientos que se debatirán de cara a los comicios a celebrar el 20 de diciembre.
En el PSOE, al equipo de Pedro Sánchez no le están saliendo mal las cosas. Ha conseguido mantener su espacio en la izquierda y ha dejado en el olvido los peligros de verse devorado por el huracán Podemos. El pacto con Ciudadanos, en Andalucía, le ha proporcionado el oxígeno suficiente para no verse obligado a caer en el tío vivo de la izquierda más radical.
Los problemas de corrupción, que los tiene y de tamaño sideral, no comprometen su imagen como sí lo hacen en el caso de Rajoy. Ha hecho, en el espacio electoral, un movimiento de zigzag. Primero cerró el espacio a Podemos por su izquierda, después tuvo el suficiente olfato político para envolverse en la bandera y reiniciar un movimiento hacia el centro político. Probablemente su campaña electoral estará sesgada,empeñados en parecer la alternativa real de gobierno de izquierdas, con políticas socialdemócratas creíbles y sensatas. Mucho Felipe y poco Zapatero.
Los problemas del PSOE
El PSOE ha conseguido mantener su espacio en la izquierda y ha dejado en el olvido los peligros de verse devorado por el huracán Podemos.
El PSOE tiene dos problemas para conseguir ser percibido como un líder capaz de gobernar.
El primero, su variada política de pactos y las diferentes opiniones que sus líderes (o los partidos coaligados en ayuntamientos y CC AA) manifiestan sobre la unidad de España. Tras pactar con Ciudadanos en Andalucía, con Podemos en los ayuntamientos y con Compromís en Valencia, el electorado no sabrá si su apuesta es formar un hipotético gobierno de España con Ciudadanos, o bien la alternativa de hacerlo con Podemos y las fuerzas nacionalistas (catalanes y vascos) a las que se les prometería facilitarles la celebración de referéndums separatistas. Si no se define en este aspecto, su mensaje corre el riesgo de quedar hueco y con poco contenido.
El segundo problema es que se vislumbran deseos de aumentar la carga impositiva. Las clases medias nacionales y las pymes están fatigadas, tras el esfuerzo fiscal realizado para superar la crisis. Sin olvidar que, en dos meses, los Ere le pueden dar algún sobresalto.
Creciente presencia de Ciudadanos
El ciclón de Ciudadanos parece que será el partido más favorecido por el calendario de los repetidos procesos electorales del año. Sus resultados han sido crecientes. Primero aniquiló a su adversario del centro político y provocó la jubilación de Rosa Díez. El resultado en las elecciones andaluzas, municipales y autonómicas le ha permitido “centrarse” ante el electorado.
Ciudadanos habla claramente de una regeneración del país, con ideas concretas y defendiendo, en todos los territorios, el mismo mensaje.
La centralidad se la proporciona el apoyo tanto a gobiernos del PSOE, en Andalucía, como del PP, en Madrid. Al mismo tiempo, ha demostrado tener la cintura suficiente para apoyar a los partidos tradicionales, sin verse salpicado por los escándalos de corrupción de uno y otro lado. Las elecciones catalanas han sido su consagración. Con una candidata desconocida antes de las elecciones, ha conseguido 25 escaños, frente a los 16 del PSC y los 11 del PP. Ha sido percibido por el electorado como el partido que mejor puede defender la idea de España en Cataluña.
En las encuestas Ciudadanos ha rebasado a Podemos en intención de voto y está generalizada la impresión de que esta curva ascendente no ha tocado techo. En el partido sueñan con un resultado sorpresa; están en su momento dulce y aspiran a todo.
Ciudadanos habla claramente de una regeneración del país, con ideas concretas y defendiendo, en todos los territorios, el mismo mensaje. El hecho de que planteen una revisión de los conciertos económicos en Navarra y el País Vasco es un ejemplo.
Luis Garicano es su asesor áulico. Sus propuestas de medidas económicas liberales, junto con una mayor sensibilidad social, de la que careció el gobierno de Rajoy, e ideas claras de reducción del gasto público, en ayuntamientos y diputaciones, parece que tienen buena acogida en el voto urbano de clases medias.
Hablan claramente de la reforma constitucional y del período constituyente que se ha de abrir después de las próximas elecciones del 20 D.
Su situación, en el espectro político, hace que “robe” votantes tradicionales del PP y del PSOE; está situado donde el caladero de votos es mayor: a su derecha, están los decepcionados por los escándalos (y la inacción) del PP y, a su izquierda, los que aún recuerdan el desastre de Zapatero.
Su hándicap es la falta de equipos. Es un partido bien pertrechado en Cataluña, pero que en el resto de España ha sido improvisado. Muchos de sus militantes vienen de UPyD. Es de suponer que, en la precampaña, presenten nuevos fichajes que atenúen el problema. Es un partido que resultará imprescindible para encontrar una solución a Cataluña. Tras las elecciones veremos si su vocación es la de gobernar, o mantenerse como partido bisagra.
La incertidumbre de IU
Para terminar con los partidos nacionales, Garzón, con los restos de Izquierda Unida, si finalmente se presenta, causará dolores de cabeza a Podemos, al que obliga a vigilar su izquierda tan preocupado como está de “centrarse” cara a las elecciones. Caso de conseguir representación parlamentaria restará fuerza a los resultados de Pablo Iglesias.
En lo que respecta a las fuerzas nacionalistas, los partidos del País Vasco obtendrán un buen resultado. Con unas cifras de empleo y renta per capita superiores a la media, aliviado el stress de la tensión terrorista y con baja conflictividad con el Estado, es de suponer que obtendrán un buen número de escaños.
En Cataluña aún no se sabe si habrá coalición “transversal” de Convergencia y ERC. En el caso de ir juntos, dispondrán de un grupo parlamentario más amplio que nunca, pero en el que habrá problemas para designar portavoz y fijar posturas en un grupo tan heterogéneo.