
Las últimas semanas las he dedicado a estudiar el siglo XIX español, concretamente el período de 1800 a 1923, para preparar una asignatura del grado de Geografía e Historia, de ahí me surgió la idea de escribir estos comentarios.
Son 123 años en los que España (y todo occidente) sufre una gran transformación, es el abandono de la sociedad estamental medieval por un mundo más parecido al nuestro. Es el fin del Antiguo Régimen y la llegada de la Revolución Liberal. En particular, en España es un período convulso donde se incuba la problemática que hemos vivido en los 100 años posteriores.
Una sociedad próspera precisa de que la legitimidad y la legalidad se adapten como un guante a la mano; la mano es la legitimidad y el guante es la legalidad. Con la legalidad se relacionan los ciudadanos, la legitimidad es la que está detrás, es la que facilita que la legalidad sea asumida por la población como adecuada, justa y razonable. Cuando se aplica una legalidad que no se corresponde con la legitimidad de la época, los disturbios son más frecuentes, el poder pierde capacidad de influencia, los gobiernos se suceden con rapidez y la prosperidad se esfuma. En el siglo XIX español la legitimidad de los nuevos tiempos estuvo (muchas veces) alejada de la legalidad. El único lenitivo es que situaciones parecidas se dieron en el resto de Europa.
El período se inicia con el miedo al contagio de la Revolución Francesa (pánico de Floridablanca) y termina con el miedo a la Revolución Bolchevique.
Los reyes, regentes y presidentes de la república
Entre 1800 y 1923 hubo reyes de tres casas, la de Borbón (Carlos IV, Fernando VII, Isabel II, Alfonso XII y Alfonso XIII), la de Bonaparte (José I) y la de Saboya (Amadeo I); en total siete reyes. Además, en el período de 1800-1923, hubo varias regencias, la de Junta Central en Cádiz (1810-1812), mientras reinaba José Bonaparte; la regencia de María Cristina de Borbón durante la infancia de Isabel II, a la que siguió la del general Espartero hasta que Isabel II fue mayor de edad con 13 años. Alfonso XIII fue hijo póstumo por lo que la regencia recayó en su madre María Cristina de Habsburgo-Lorena hasta que su hijo cumplió los 17 años y juró la Constitución. También hubo regencias en los períodos de cambios de dinastía real, como la del general Serrano tras marcharse Isabel II desde San Sebastián (donde descansaba) rumbo a Francia en tren.
Carlos IV llega al trono en 1788, celebra la coronación con una fiesta durante ocho días y 75.000 personas. En el motín de Aranjuez, para calmar las masas empujadas por el partido fernandino, Carlos IV abdica en su hijo Fernando VII; posteriormente el padre, el hijo y Godoy buscan a Napoleón como árbitro de la situación; el gabacho hace retroceder esa abdicación, para traspasar la corona a él y posteriormente cederla a su hermano José I.
Durante el período de José I hubo dos legalidades en el país, la de éste y la generada por las Cortes de Cádiz (en nombre de Fernando VII); esta última llegó a estar confinada exclusivamente en la ciudad para, en la última fase de la Guerra de la Independencia, extenderse por todo el país. Hasta 1814 en que Napoleón le devuelve la corona a Fernando VII y vuelve a España, se niega a jurar la Constitución de Cádiz y retrotrae todas las medidas liberales para devolver a España al régimen absolutista.

Después aparecerá el general Riego, su levantamiento hace que el rey jure la Constitución en 1820. Fernando para zafarse de este gobierno liberal (Pérez de Castro), hace que España sea invadida por una coalición de Francia, Prusia, Rusia y Austria (los cien mil hijos de San Luis) acompañados de españoles absolutistas. El ejército español se rinde y Fernando VII pide a los invasores que permanezcan en España (hasta 1928) para garantizar la supervivencia de la monarquía.
Fernando fallece en 1933, deja heredera a su hija Isabel con tres años. Se suceden dos regencias, su madre (Cristina de Borbón) durante siete años a la que sucede el general Espartero (que aprovecha su prestigio militar). Cuando Isabel II cumple trece años se declara su mayoría de edad y comienza a reinar. Al mismo tiempo Carlos María Isidro (hermano de Fernando) al fallecimiento de Fernando se rodea de los más absolutistas que lo proclaman rey Carlos V, será el inicio de las guerras Carlistas.
Isabel II estará en el trono 25 años apoyándose en los dos espadones (Narváez y O
´Donell) que se irán sucediendo en el gobierno, hasta que en 1868 se producirá la Revolución Gloriosa. Es el anhelo de una España con honra, se cambia el rumbo del país sin cataclismos violentos. Se desata cuando se descubre que la reina se está enriqueciendo al vender al estado unos bienes que no pertenecían a la monarca. Sagasta y Ruiz Zorrilla sacan un manifiesto; Prim, Topete y Serrano inician el levantamiento. Isabel II está de vacaciones en San Sebastián, al ser informada de la situación, decide coger el tren con dirección a Pau (Francia) para exilarse.
Prim y Serrano serán los que piloten el país. España es un reino en busca de rey. Se barajan diferentes candidatos: el duque de Montpensier (cuñado de Isabel), el general Espartero (declina por su avanzada edad) y Amadeo I de la casa de Saboya. Prim será su gran valedor ante las Cortes españolas que lo eligen.
El mismo día que el nuevo rey llega a Madrid, expira Prim tras un atentado en la calle del Turco de Madrid. Un asesinato que mediatizará los dos años de reinado.
Amadeo es un rey moderno y democrático, pero es rechazado por la nobleza que gira alrededor de los borbones, mientras los políticos continúan con sus intrigas. Tras un fallido atentado contra Amadeo y su esposa, el monarca decide marcharse y renunciar al trono de España, con el célebre discurso en el que señala que el mayor enemigo de España son las disputas entre españoles.
A los políticos sólo les queda la solución de proclamar la I República, en la que se sucederán cuatro presidentes (Estanislao Figueras, Pi i Margall, Nicolás Salmerón y Cánovas del Castillo) en menos de dos años (22 meses). El cantonalismo hundirá una república que fue elegida por exclusión.
Con la entrada de Pavía en el Congreso, el golpe de Estado del general Martínez Campos pondrá fin a la aventura republicana y dará paso a la restauración borbónica con la llegada de Alfonso XII a la edad de 17 años.
Alfonso XII tendrá a un arquitecto político que será Cánovas del Castillo, crearán el turnismo. Dos partidos, el conservador y el liberal, se sucederán en el poder. El monarca decidirá quién forma gobierno. Se produce el cambio mediante unas elecciones amañadas. El sistema funcionará con Alfonso XII y tras su muerte con la regencia de su esposa, María Cristina de Habsburgo-Lorena.
Durante esta restauración de la monarquía borbónica se asentó un régimen estable, pero con un gran fraude electoral. Joaquín Costa lo resumirá en su libro, “Oligarquía y caciquismo”.
Alfonso XIII será hijo póstumo y su declaración de mayoría de edad se producirá en 1902 con 17 años. A Cánovas y Sagasta le sucederán Silvela y Maura. El turnismo se irá agotando, el sistema caciquil de control de los votos pierde eficacia; el voto urbano cada vez tiene mayor protagonismo y allí es más difícil el control. Hay un movimiento de las clases medias regeneracionistas, asesinan a Canalejas y Maura se niega a turnarse. Será en 1923 el momento en que Alfonso XIII se muestre a favor de una dictadura y entregue el gobierno al general Primo de Rivera.
En total, entre 1833 (creación del Consejo de Ministros) y 1923 hubo en España 116 gobiernos, uno cada 9 meses. Práxedes Mateo Sagasta (ingeniero y masón) presidió el gobierno ocho veces, con tres reyes y dos regentes diferentes. También Maura y Cánovas lo fueron en cinco ocasiones.