A la vista de lo que revelan las encuestas y ante el compás de espera que se vive en Andalucía, el analista político ofrece una especie de balance de situación muy difícil de concretar.
El resultado de las elecciones andaluzas y las encuestas definen la nueva situación de los españoles ante sus representantes políticos. Se consolida un esquema de cuatro partidos de implantación nacional: PP y PSOE, que resisten, y dos partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos. Con dos grupos de perjudicados, dos partidos nacionales, IU y UPyD, que ven seriamente amenazada su supervivencia, y otro grupo, constituido por la pléyade de partidos nacionalistas (catalanes, vascos, canarios, gallegos) que van a encontrarse con las nuevas fuerzas emergentes en su parlamentos locales y, sobre todo, verán muy mermada su capacidad de influencia en el parlamento nacional, donde han cosechado abundantes ventajas para su territorios, cuando gobiernos sin mayoría absoluta han precisado sus votos.
Estrategias pendientes
Paradojas de la vida; los partidos emergentes que se alzan frente al PP y PSOE se cobran sus primeras víctimas con todos los demás partidos. Tras las elecciones en Andalucía, los partidos minoritarios están interesados en no alcanzar ningún pacto de gobierno antes de las elecciones del 24 de mayo. Ni Podemos ni Ciudadanos quieren llegar a la cita electoral de ayuntamientos y parlamentos autonómicos con la mancha de haber apoyado al PSOE. Además el apoyo en Andalucía puede ser moneda de cambio frente al resultado en otra Comunidad o Ayuntamiento importante. Las espadas en alto hasta entonces. Mientras el PSOE andaluz hace una labor de desgaste frente a los partidos emergentes como poco colaborativos.
La pólvora de Podemos parece que se ha mojado con la lluvia del invierno. Las encuestas no lo muestran ya como el partido que desplaza al PSOE como partido de gobierno. Las sucesivas encuestas que le daban expectativas de voto de partido mayoritario parece que han asustado al electorado. Sus vinculaciones con los gobiernos de Venezuela, las estrategias fiscales de Monedero para disimular las ayudas económicas y la constante indefinición de sus líderes que se resisten a responder a preguntas concretas han terminado por aburrir a una parte del electorado. No obstante, hay que destacar su posición como tercer partido a nivel nacional y con situaciones muy relevantes en Barcelona (primera fuerza en el ayuntamiento) y Navarra (segundo partido en intención de voto). Su curva de voto está en zona descendente. A pesar de sus intentos de transversalidad (para coger votos del centro), el electorado lo sitúa a la izquierda del PSOE, con un tamaño del doble del mejor PCE o IU de la historia.
Marcar distancias
Ciudadanos quiere llegar con la credencial de haber apoyado en una comunidad autónoma al PP y en otra al PSOE. Es su estrategia para abrir hueco entre los dos partidos
Ciudadanos tiene como objetivo llegar a las elecciones generales centrado en el espectro político. Necesita marcar distancias frente al PP y al PSOE. Éstas elecciones no dejan de ser una meta volante, la meta final son las elecciones generales de final de año, esa es la caza mayor. Ciudadanos quiere llegar con la credencial de haber apoyado en una comunidad autónoma al PP y en otra al PSOE. Es su estrategia para abrir hueco entre los dos partidos. Mostrar a la ciudadanía que hay un espacio electoral suficiente, que es un partido responsable y de gobierno. El cambio pausado, posible, con nuevas medidas originales, más cercanas a la ciudadanía. Su curva parece que se acerca al límite superior pero aún le queda recorrido.
El PP está empeñado en su estrategia de que las noticias económicas le allanarán el camino electoral. Grecia está en un viaje hacia ninguna parte. En el Reino Unido las elecciones se han decantado por lo malo conocido. Los candidatos de provincias se quejan ante las autoridades nacionales, “es posible que la estrategia funcione para las elecciones generales, pero será sobre los cadáveres políticos de ayuntamientos y autonomías”. El PP tiene la suerte de que sólo le roban votos por su izquierda (Ciudadanos), a su derecha no hay ninguna formación con capacidad de restar electorado, con permiso de Vox.
Evolución del PSOE
El PSOE es el que tiene una posición más complicada. Podemos le come por la izquierda y Ciudadanos por la derecha. No puede defenderse por los dos extremos. A pesar de ello su suelo electoral es importante, pero con una cura de adelgazamiento importante para los próximos cuatro años. La aportación económica del Estado puede verse reducida en un 25 ó 35%, su capacidad de influencia de forma equivalente. Este es un problema que comparte con el PP. El PSOE continúa sin resolver su problema de liderazgo; desde la salida de Felipe González se han sucedido Borrell, Almunia, Zapatero, Rubalcaba y Pedro Sánchez. A pesar de todo se mantiene como primera fuerza en Asturias y Andalucía.
Mi previsión es que el PP quedará como primera fuerza política en la mayoría de los territorios y en el cómputo general. Es el que más perderá; no en balde es el que más poder municipal y autonómico posee. Su único compañero de baile, para posibles coaliciones, será Ciudadanos. PSOE y Podemos se disputarán el segundo puesto, no lo tiene seguro el PSOE en todos los sitios. Podemos necesitará para formar gobiernos aliarse con PSOE e IU. El PSOE se unirá con Podemos o con Ciudadanos en Ayuntamientos y/o Asambleas Autonómicas. Ciudadanos será la cuarta fuerza; le resultará difícil alcanzar alcaldías por no ser, casi nunca, la más votada, pero tendrá mucha influencia. Habrá pocas mayorías absolutas y muchos pactos de casi todos, con casi todos.