AFGANISTÁN

En 1989 caía el muro de Berlín y con él los 44 años de la guerra fría o, como lo entienden otros, señala el final de la tregua entre el capitalismo y el comunismo tras la derrota del nazismo en la II Guerra Mundial. La Unión Soviética se disolvía y los países del bloque de Este se acumulaban ante las instituciones occidentales (Unión Europea y OTAN) para solicitar su ingreso. El mundo bipolar que existió durante medio siglo desapareció y dio lugar a lo que se denominó el “dividendo de la paz”. La disminución de los presupuestos de defensa permitiría disponer de nuevos fondos que hicieran aumentar la riqueza de las naciones y el bienestar de los ciudadanos.

Poco más de una década después, el 11 de septiembre de 2001, el atentado de las torres gemelas conmocionó al mundo entero. Nadie volvió a hablar del dividendo de la paz. EE UU con el apoyo de la ONU invadía Afganistán con el objetivo de expulsar del poder a los talibanes, destruir Al Qaeda, detener a Bin Laden y “crear” un estado afgano integrado en las organizaciones mundiales en el que se respetasen los derechos humanos, de forma especial los derechos de las mujeres y la educación de la infancia.

Veinte años después, tras miles de bombas y una montaña de millones de dólares el fracaso (de todo Occidente) es palmario. En estas dos décadas por la presidencia de EE UU han pasado Georges Busch, Barack Obama, Donald Trump y Joe Biden, se han sucedido republicanos y demócratas; el interés por soportar el peso de la responsabilidad (en vidas y dólares) de la incorporación de Afganistán al mundo occidental ha ido desvaneciéndose.

En este período la explosión del fracking ha modificado de forma absoluta el interés americano en Oriente Medio. En 2001 la producción de petróleo fue de 344 millones de toneladas, en 2018 alcanzó las 669,4 toneladas. Durante estas dos décadas EE UU ha pasado de necesitar importar petróleo a ser exportador del mismo. Al mismo tiempo ha replegado tropas y renunciado paulatinamente al papel de gendarme mundial.

EE UU destinó mil millones de dólares para formar un ejército afgano y abandonar las posiciones. El objetivo era facilitar el abandono de las tropas destinadas y permitir una supervivencia de las estructuras políticas creadas durante la ocupación occidental.  La realidad es que no se conseguirá ninguno de los dos. El aeropuerto es un caos y será muy complicada la mera evacuación de los civiles occidentales allí destinados. La oscuridad se cierne sobre los afganos que han colaborado con las tropas que han ocupado el país. Una nueva marea de inmigrantes afganos llegará a Europa, que deberá filtrar a los auténticos refugiados de aquellos que el gobierno talibán intente infiltrar para futuros atentados. Compleja tarea.

Afganistán desde la invasión soviética en 1978 (hasta 1992) ha soportado dos guerras durante 34 años. La guerrilla talibán ha conseguido no ser derrotada por los dos mayores ejércitos que ha conocido la humanidad. Durante los años de resistencia Pakistán ha proporcionado apoyo y refugio a la guerrilla en una frontera. Es de esperar que Afganistán no permita a Al Qaeda volver a colocar sus bases de adiestramiento en su territorio.

La segunda mitad del siglo XX fue un mundo bipolar, tras un breve período con una sola potencia, el actual siglo parece que será multipolar con EE UU replegándose sobre sí mismo hacia una posición internacional similar a la de antes de la II Guerra Mundial.

9 comentarios en “AFGANISTÁN VUELVE A LAS TINIEBLAS”

  1. Tu entrada en el análisis de la política internacional es muy buena. A partir de ahora tendrás mucho más trabajo como comentarista político. Sigue ilustrándonos

  2. Un comentario muy acertado, como siempre.
    Después de las experiencias de Irak, Afganistán y las primaveras árabes está claro que es muy difícil establecer una democracia en un país musulmán. Las fuerzas en contra, ¿de Oriente Medio?, hacen lo posible para que eso no suceda. Va a tener razón Bush hijo cuando dijo que para acabar con el terrorismo hay que dejar de usar el petróleo (y el gas natural). Las guerras son muy caras de financiar.
    Esperemos que Biden sea capaz de cumplir lo que ha prometido, reactivar la alianza de las democracias, y hacer frente a la nueva guerra fría con China y Rusia por un lado y al expansionismo islamista por otro.

  3. Hola Tomás. Es correcto y coherente lo que expones, aunque como están de moda las fakes news y la “postverdad “ , me estoy volviendo algo retorcido, sobre todo con lo que está pasando en nuestro país donde las mayores barbaridades que podíamos imaginar hace 20 años ahora se llevan a cabo .Nos quejamos : en reuniones particulares y ahí queda. No pasa nada, a esperar la siguiente barbaridad.
    En este caso quiero “ especular “ con un acuerdo entre las DOS o TRES grandes potencias para que ocurra lo que está ocurriendo .Insisto es una imaginación , pero…… sus intereses pueden tener

    Un abrazo

  4. Gracias Tomas por poner Afganistán en el mundo aunque sea por la cruda realidad …. Por añadir un elemento para mi fundamental, sería interesante que alguien analizara la producción de heroína 2001 vs 2021 país por país… parece que por primera vez me aproximé en una predicción en temas internacionales… no muy difícil eso si es verdad.

    Un abrazo,

  5. Querido Tomás,

    Interesante reflexión sobre lo ocurrido con Afganistán. En tu línea comparto que la geopolítica va en dirección de tener varios centros de poder, donde la “guerra”es y será económica. El fracaso de Occidente en ese país refleja la caída de influencia sobre Oriente, con culturas dispares y difícilmente mezclables. Este siglo comenzó a emerger con potencias económicas que antes no lo eran, me temo que serán esas culturas las que, sin pausa, irán cambiando el mundo del siglo XX que hemos conocido. Afganistán es solo el comienzo.

    Un abrazo

  6. Contrariamente a lo que señalas en tu comunicación, tus acertados comentarios sobre este triste asunto, podrían ser suscritos por cualquier buen especialista en temas internacionales.

    Totalmente de acuerdo con lo que expones.

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