AYUSO UN CISNE NEGRO POLÍTICO

Sobre la sociedad ejercen influencia las estructuras formales del sistema político, lo hacen de forma pública reglada, ajustada a cánones, transparente; otras estructuras más informales también luchan por influir en el poder político y en la opinión pública o a través de esta última sobre el primero. Los medios de comunicación están un poco a caballo; no pertenecen al primer grupo, pero tienen un grado de transparencia en su línea editorial con la que buscan representar a una parte significativa de la población; tienen mucho poder y no están sujetos a votación, votamos con la decisión particular de consumir sus emisiones. Después hay una infinidad de grupos más o menos conocidos, más o menos transparentes, que con mayor o menor legitimidad intentan colocar a la opinión pública en favor o en contra de sus intereses.

En nuestra actualidad política reciente da la impresión que ha existido un “tour de force”, en el episodio del descabalgamiento de Casado-Egea, entre diversos intereses.

Los hechos comienzan con un “cisne negro político”, en la proyección política de Isabel Díaz Ayuso. Hasta la pandemia había pasado más o menos desapercibida, pero durante ella empezó a tomar arriesgadas decisiones que, para asombro del respetable, se revelaron como acertadas. Mantuvo abierta la hostelería, frente a lo que hicieron en otras CC AA, construyó un hospital (por el que la asaetearon), se ganó el odio del gobierno de Sánchez; la población (primero la de Madrid) se rindió ante ella, comenzó a despertar pasiones, arrastró a las masas. Si enamorarse es inventarse el objeto deseado, el electorado se enamoró de ella y se lo premió en las elecciones. A continuación, comenzó a reclamar la presidencia del PP en Madrid y se dispararon las pulsiones por influir en la situación. Ayuso es un cisne negro porque nadie sospechaba que alcanzara un tirón electoral de semejante magnitud y relevancia.

La próxima parada de este vía crucis es la votación de la reforma laboral. El oscuro ridículo de la votación protagonizada por el diputado Casero, junto a la poco explicada posición del partido en el tema y la falta de liderazgo (de Casado) mostrada ese fatídico día, disparó las alarmas en la, que se consideró, principal votación política de la legislatura.

El siguiente acontecimiento es la convocatoria de elecciones en Castilla y León. El aparato de Génova intenta replicar la campaña de Ayuso en Madrid, pero Mañueco no es un cisne negro, carece de la frescura, del descaro de la madrileña y, aunque obtiene un buen resultado, termina con un problema para formar gobierno (Vox) bastante mayor que el que tenía de forma previa (Ciudadanos). Mañueco es caza menor, el error se apunta en la hoja de Casado-Egea a los que todos señalan como padres de la estrategia.

Lo siguiente es la filtración de “alguien” a dos medios de comunicación y una cascada de acontecimientos que termina de forma fulminante con Casado-Egea, cuando dos semanas antes vivían en la ensoñación de un triunfo arrollador en Castilla y León que les empujara a la Moncloa en el 2023.

El guion ahora es la creación de una nueva cúpula en el PP bajo la égida de Feijóo, con la duda de quien será el nuevo candidato conservador en las generales. Feijóo o Ayuso. La izquierda, que teme a la de Chamberí más que a una vara verde, intentará neutralizarla con la fiscalía anticorrupción en la confianza que todo enamoramiento cede (ineludiblemente) al paso del tiempo y, si resulta investigada, quede alejada de nuevas veleidades políticas.

¿Quién sale beneficiado de esta maniobra? ¿Quién pudo ponerla en marcha? Las encuestas aventuran buenos réditos de Vox y del PSOE, si es así ¿fue Miguel Ángel Rodríguez el que pulsó el botón nuclear? ¿Eran estas las consecuencias que buscaba quien puso en marcha la operación? O ¿el asunto se ha enredado y cobrado vida propia?

Hay que estar atento a la resolución del gobierno en Castilla y León. Mañueco necesita el apoyo de Vox o de los socialistas, esta última opción generaría un cambio rotundo en la dinámica política.

Lo que si parece claro es la incapacidad de los partidos políticos para seleccionar las élites para el gobierno de la nación; falla el PP con Casado-Egea, pero resulta difícil asimilar que Alberto Garzón o Irene Montero ocupen sillones de ministros de España.

 

PD: Dedicado a mis compañeros del Rotary Club Felipe A. y José Antonio R.

5 comentarios en “AYUSO UN CISNE NEGRO POLÍTICO”

  1. Si esta situación de conflicto se gestiona bien, al contrario de lo que podría pensarse, puede ser una oportunidad para un liderazgo más fuerte y fiable del centro derecha de nuestro país. Aun así, está claro que, como bien dices, los principales partidos políticos parecen bastante incapaces de generar buenas élites. Gracias como siempre por tu análisis.

  2. Muy de acuerdo. La democracia occidental actual no funciona. Basta ver el ridiculo europeo. Solo es salvable con una Constitucion hecha no por políticos sino por profesionales (abogados y empresarios, ….). Lo de Ayuso no es mas que la consecuencia de subvencionar a los partidos políticos. Como toda subvención termina llenándose de mediocres incapaces de nada util

  3. Mi opinión, es que la posible «solución Ayuso» resultaría prematura. Con todo este escándalo, como bien decías en otro de tus acertados comentarios, «hemos perdido todos», pero principalmente ESPAÑA, que necesita una oposición inteligente, responsable y contundente, que Casado no ha sabido gestionar pues, evidentemente, se he demostrado en especial con todo lo ocurrido últimamente. que carece de los atributos necesarios para poder desbancar en su día, a un individuo tan maquiavélico como Sánchez.
    Estimo que en estos momentos, la urgente y necesaria regeneración del PP, sólo puede liderarla una persona respetada, inteligente y con experiencia política que, sin duda, podría ser Feijóo.

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