PUTIN AMORTAJA LA GLOBALIZACIÓN Y RENIMA LA OTAN

      Con una guerra al más puro estilo del siglo XX, Putin amortaja a la globalización con una mano y con la otra reanima a la OTAN, de forma simultánea. Son dos de las consecuencias de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. La globalización acelerada, iniciada en 1989 con el colapso de la URSS y el dividendo de la paz, estaba herida de muerte tras el Brexit y la pandemia del Covid. Ahora quedará restringida a lo que denominamos mundo occidental. En tan sólo cuatro semanas, un mundo que veía el final de la pandemia, todos los cálculos han quedado rancios, antiguos; los presupuestos de defensa aumentarán en todos los países de la OTAN, la cacareada transición energética habrá de ser revisada para no tener dependencia de países poco fiables, la inflación de hará más pertinaz ante el brutal encarecimiento de la energía; Europa parece evocar las palabras de Stefan Zweig en “el mundo de ayer”.

      Rusia perderá esta guerra, aunque no quiere decir que la gane Ucrania. Hay una lógica en la guerra iniciada por Rusia que va más allá de la confrontación militar; el gobierno de Putin cuestiona las normas nacidas de Bretton Woods y las consecuencias de la globalización, se sienten con derecho a otra posición en el mundo, rechazan las costumbres liberales y quieren imponer las normas de países autoritarios que arrasan la sociedad civil. Aniquila el paradigma de la interdependencia económica en las relaciones internacionales y vuelve a la realpolitik, a la ley del más fuerte en su área de influencia.

     Zelenski gana el relato en la comunidad internacional con un breve vídeo hecho con su teléfono. Putin requiere de potentes campañas de desinformación, para mantener un mundo paralelo de desnazificación y otras fantasías paranoides aceptadas por una oligarquía que le rodea atemorizada, ante el riesgo de verse señalados como poco afectos al régimen. Las imágenes de las caras de sus generales al escuchar las órdenes, de activar las alertas de las defensas nucleares, quedarán para la historia.

     Rusia es muy probable que inicialmente gane la guerra en las próximas semanas, pero la superficie (20 % mayor que España) y la población (40 millones) es de tal envergadura que resultará muy difícil que la victoria pueda mantenerse en el tiempo. Ganar la postguerra será muy difícil. Puede ganar la guerra para perder Ucrania para siempre.

Serguéi Viktorovich Lavrov Ministro de Relaciones Exteriores de la Federación Rusa

     Putin y su ministro de exteriores han perdido el desafío con la comunidad internacional, tan sólo China mira para otro lado. La OTAN vuelve a cobrar protagonismo en el frente europeo, las amenazas a Finlandia y Suecia han recuperado el interés de estas naciones por ser miembros de la Alianza. Alemania ha abandonado su espíritu pacifista decidido a aumentar su presupuesto de defensa. Las reiteradas mentiras de Serguei Lavrov días antes de comenzar la ofensiva, le han situado fuera de cualquier círculo internacional. Recuerda a los últimos días de Tarek Aziz                                                                                                                                      .

     Quedarán para el recuerdo universal las imágenes de las delegaciones negociadoras en la frontera de Polonia, mientras vuelan los proyectiles en Ucrania. Los representantes rusos acuden con traje y corbata, entrados en años y kilos, como ejecutivos burócratas para discutir un contrato; al otro lado de la mesa unos hombres más jóvenes, vestidos con ropa de faena, para defender su país. En la historia es muy difícil que, en el largo plazo ganen los primeros. Ucrania se está ganando el respeto internacional mientras acrisola su identidad como nación. Tiene razón Zelenski cuando dice que en la contienda se lucha por una forma de vida en libertad, frente a los deseos autoritarios de Rusia. Ese es el relato que gana la opinión pública occidental.

     Una posibilidad para que la guerra no se alargue es la intermediación de China, el gigante asiático es el único bastión de Putin. Hasta ahora ha mirado para otro lado con su abstención en el Consejo de Seguridad. La posibilidad de verse aislado de los países occidentales y reducido su comercio a Rusia junto a otros países de su entorno asiático (poblados pero de escasa riqueza), podría empujar a Xi Jinping a exigir a Putin un alto el fuego. 

     La otra posibilidad de un final rápido de la situación bélica sería un golpe de estado en el ejecutivo ruso. Sólo cabría como solución la desaparición de Putin de la jerarquía rusa, que permitiese a Rusia recuperar parte de su participación en las esferas internacionales.

     Las otras derivadas del conflicto prefiero dejarlas para otra ocasión.

PD: La globalización ya llevaba enferma desde hace tiempo. En este blog, en octubre 2019 http://www.elblogdeuncurioso.es/adios-globalizacion-hola-desglobalizacion/

5 comentarios en “PUTIN AMORTAJA LA GLOBALIZACION Y REANIMA LA OTAN”

  1. Tienes un muy buen análisis de lo sucedido, lamentablemente la solución y continuación al final de la ocupación dependerá, como siempre de USA y solo un milagro de que la UE sea, por una vez, una voz con acción.
    Solo el deseo de China en no perder su objetivo de ser la primera potencia mundial puede poner fin a la locura de Putin

  2. Putin comete un auténtico genocidio en la más absoluta impunidaad.
    Y Venus sigue mirandose en el espejo reflexionando sobre la identidad de género
    Gloria a los héroes/mártires ucranianos. Al infierno la globalización

  3. Un brillante resumen de lo que está ocurriendo y de lo que puede ocurrir.
    La forma de actuar del dictador Putin, es equiparable a lo que hicieron grandes asesinos de la historia como, entre otros muchos, Hitler y/o Stalin.

  4. Tomas :
    Como siempre, un excelente Articulo .
    Lo que yo me pregunto en este conflicto, es donde están la ONU ?
    La ONU tiene Presupuesto y Ejercito (los Cascos Azules) . Porque no acuden en defensa de Ucrania ?

  5. Completamente de acuerdo. Por mi parte, sólo me resta añadir, que me resulta imposible comprender las caudas por las que se haya reproducido en Putin, la maldad de los grandes genocidas de la historia.

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