DE MURCIA A MADRID

El futuro por desconocido es apasionante. En la política nacional los actores no muestran cansancio para entretenernos. 2021 se dibujaba, tras aprobar los presupuestos y realizarse las elecciones catalanas, como el año de la vacuna y de la recuperación económica, tranquilo en lo político. Un año para reparar las crueles heridas que nos dejará la pandemia.

Pero allí estaba Murcia, con su precario equilibrio de fuerzas sosteniendo al gobierno; con sus ambiciones humanas, con sus ansias de protagonismo y poder. Los cerebros de Moncloa no descansan en la búsqueda de nuevas piruetas, Ábalos, como buen taurino, estaba presto al quite; el “peón de confianza” que se puso a los mandos de la operación para quitar al PP poder regional, en Murcia, Castilla-León, Madrid …, un terremoto político con réplicas.

A nivel local la crisis desatada se salda con cambio en el equipo de gobierno del ayuntamiento (victoria socialista) y la consolidación de los populares en el poder autonómico.

 … dos figuras  salen muy “tocadas”; Inés Arrimadas y Pablo Iglesias,

A nivel nacional hay dos figuras que, en mi opinión, salen muy “tocadas”; Inés Arrimadas y Pablo Iglesias, por diferentes razones.

El centro político español es un área de alta tensión donde los proyectos políticos, que buscan la moderación, son destrozados por las fuerzas centrífugas de uno y otro lado.

Ciudadanos se ha adentrado por complicados caminos existenciales, caminos con diferentes direcciones. En las elecciones de Madrid se enfrenta a un difícil examen; obtener más del 5 % de votos significa 6-7 escaños, un éxito del candidato (Edmundo Bal) y una tregua para intentar recomponerse. No alcanzar ese listón del 5 % supondría quedar como extraparlamentario, aumentar la diáspora de cargos y enfrentarse a una difícil refundación. La dimisión de Arrimadas sería insuficiente para recuperar a Ciudadanos. Probablemente el centro político volvería a quedar sin un partido de referencia.

La gestión de Arrimadas no ha resultado beneficiosa, el partido está en peor posición que cuando ella sucedió a Rivera. Con la operación de Murcia ha terminado de romper la organización a nivel nacional.

En el caso de Pablo Iglesias adivinar cuáles son sus intenciones, al sacrificar su vicepresidencia por una hipotética presidencia de Madrid, es harto difícil. Las encuestas sitúan al líder de Podemos en el quinto puesto, a bastante distancia de Más Madrid y del PSOE. Es posible un gobierno de las fuerzas de izquierdas, pero que la presidencia descansase en Iglesias es muy improbable (dado que en política española no existe el imposible). Si no ha mostrado interés en una vicepresidencia de España, es fácilmente valorable la pasión que despertaría en él una consejería (en el mejor de los casos) o un sillón en la Asamblea madrileña.

Iglesias es un activista que prefiere la bronca al trabajo silencioso …

Iglesias es un activista que prefiere la bronca al trabajo silencioso para sacar adelante iniciativas de gobierno. Su salida del ejecutivo nacional, se dibuja como la antesala de su muy probable salida de la política; al menos de forma directa. Su futuro parece dirigido hacia Latinoamérica, se mueve con soltura entre los dirigentes bolivarianos desde antes del salto al estrellato político y ahora, con mayor experiencia, puede en unión de su camarada Zapatero tener un porvenir (en el más amplio sentido de la palabra) en aquellas tierras.

Cuando el líder de Podemos decidió dimitir del gobierno para encabezar la lista electoral en Madrid, las encuestas le otorgaban un 5 % de votos. Tras el remolino causado, la mejora demoscópica se reduce a un escaso 7 %, sin acercarse a su inmediato rival (Más Madrid, que puede beneficiarse de los votantes desencantados de Ciudadanos). La calificación que le otorgan los encuestados es la más baja de todos los cabezas de lista; parece que Iglesias disfruta del mayor reconocimiento por parte del electorado, pero también de las mayores antipatías; no goza de la simpatía de los madrileños y puede darse de bruces con un resultado pírrico.

Si Podemos tiene un mal resultado y su líder fundacional inicia el abandono de la política activa, el partido puede entrar en situación delicada con muchos territorios alejados de una disciplina nacional.

Las elecciones de Madrid pueden tener otros efectos inesperados. Si Ayuso (aún ganando) precisa de Vox, sitúa a Casado en situación un poco apurada después de su discurso en la moción de censura de Abascal. Si Ayuso pierde la presidencia, será Casado responsable de la ruptura con Ciudadanos. Pueden volver las dudas a sobrevolar Génova.

Mientras tanto Redondo y Sánchez, entre sorbo y sorbo de champán, dedican sus mejores plegarias para que lleguen pronto los fondos europeos, único bálsamo de fierabrás que puede recomponer la maltrecha economía nacional.

Un comentario en “DE MURCIA A MADRID”

  1. Acertado análisis. En todo caso, es verdaderamente apasionante y problemático,, augurar lo que va a pasar políticamente, , tras las elecciones del 4 de mayo.

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