Bye, bye 201 

La tranquilidad en la vida política española es como el frío en Madrid, se ha ido y nadie sabe cuándo volverá. Todo indica que en 2019 no.
Tenemos 2018 prácticamente empaquetado para llevarlo al cuarto trastero de los recuerdos; en su vertiente política ha sido un año de ajetreo parlamentario, que recordaremos por el triunfo de la moción de censura de Sánchez y la irrupción de Vox en el parlamento andaluz.

  A pesar (o por su pesar) de haber tenido dos gobiernos, sin elecciones de por medio, ninguno ha podido (o querido) acometer las reformas que se consideran necesarias para el desarrollo del país. En este aspecto el año que termina ha sido irrelevante, a pesar del aluvión de innovación tecnológica que se produce en el mundo del siglo XXI. Punto negativo para todos los partidos y todos los políticos.

  Es penoso observar como la situación del sistema de pensiones continúa siendo tierra fértil para la siembra de promesas populistas, desde el confortable burladero de los escaños parlamentarios. Metidos en la vorágine de las elecciones de 2019 (Autonómicas, municipales, europeas y tarde o temprano las generales), todo indica que, al menos dos veces (junio y diciembre), se tendrá que acudir a préstamos extraordinarios para poder abonar las pensiones.

  En 2018 conocimos la rocambolesca vida europea de Puigdemont, con detención germana incluida; el año 19 nos traerá el juicio en el Tribunal Supremo de sus compañeros de gobierno. Quizá la actuación más importante del TS en los últimos 80 años, o desde su creación en 1.812, lo que se declare como “hechos probados” tendrá una repercusión internacional relevante, no solo estarán pendientes los medios de comunicación y buena parte de la opinión pública, también la historia abrirá un capítulo para el análisis de la sentencia.

  SITUACIÓN DE LOS PARTIDOS

  En 2019 parece que vamos a un sistema de cinco partidos de ámbito nacional; el PSOE aparece en todas las encuestas como primer partido nacional. La fuerza ganada con la moción de censura aún continúa, si bien son muchas las voces (fuera y dentro del propio partido) que avisan del riesgo de las “malas compañías” de las fuerzas independentistas catalanas. La osadía de Sánchez asombra cada día a propios y extraños, salvo a su fiel escudera la vicepresidenta Calvo, rauda a sacar el capote para el desentierro de Franco, o para justificar un nuevo gambito en la estrategia ante los desafíos del gobierno catalán. De cara a las próximas elecciones en el partido socialista no paran de discutir, si la derrota en Andalucía se debe a los desvaríos del gobierno Sánchez, o al hastío del electorado por los desmanes de los Eres y similares. Son muchos los analistas que advierten que el gobierno con ERC y Bildu puede tener un precio altísimo en el largo plazo.

  En el PP aprenden, con clases de “permanencia”, a conducirse con un ojo puesto en cada retrovisor. Tanto a su izquierda (con Ciudadanos), como a su derecha (tras la irrupción de Vox) la defensa de la integridad territorial se ha convertido en algo capital para el electorado conservador. Casado busca como un poseso las declaraciones más altisonantes para hacerse un hueco en la actualidad. Su futuro, en todos los gobiernos, pasa por las coaliciones y por encontrar candidatos con tirón electoral y “limpios” de antecedentes de corrupción. Muy menguado en el País Vasco y al borde de la desaparición en Cataluña tendrá que luchar por mantener Madrid y recuperar ayuntamientos.

  Podemos después de cuatro años en el estrellato (tras la súbita aparición en las europeas de 2014), ve diluirse su luz. En este tiempo ha hecho de todo, se ofreció a un gobierno de coalición para controlar el CESID, no apoyó a Sánchez cuando lo intentó en coalición con Ciudadanos, después presentó una moción de censura al gobierno de Rajoy, para finalmente estar en el secreto de los dioses del nuevo intento (exitoso) de Sánchez con el gobierno Frankenstein. Hasta los mejores prestidigitadores sufren el cansancio. La inestabilidad en los diversos territorios acarrea un desgaste permanente; al menos en Cataluña, Andalucía, Valencia, Galicia y el ayuntamiento de Madrid desean volar por sí solos. Parece que los mejores éxitos de Podemos pueden estar ya escritos. Afrontan 2019 con un liderazgo muy disminuido.

  Ciudadanos tiene en su carta astral señalado el 19 como su año talismán. Tras su éxito, sin consumación, en las elecciones catalanas encaran el próximo año con todas las miradas puestas en ellos. Han tenido varios años para seleccionar candidatos adecuados, han facilitado gobiernos al PSOE y al PP, pero siempre sin participar. Es un partido con escasísimos alcaldes y sin consejerías en las autonomías. Ahora toca gobernar y demostrar que pueden hacer cosas diferentes. Su primer asalto está en Andalucía de la mano del PP. En las autonómicas buscarán formar gobiernos con el PSOE para ser apreciados como auténtico centro político, capaz de gobernar con derechas e izquierdas. Si un resultado en una CC AA permitiera formar gobierno a Ciudadanos con PP o con PSOE, creo que Rivera se inclinará por los socialistas para evidenciar su independencia.

  Por último Vox será un frenesí. Las encuestas indican que continúa en ascenso y que su techo está por fijar. En las municipales, ante la dificultad de la confección de candidaturas para los 8.124 municipios de España, se presentarán en pocos municipios, capitales de provincia y municipios relevantes. Sus elecciones estrella serán las europeas, con circunscripción única será fácil construir una lista con algún personaje de relieve; además se votará en todo el territorio (Cataluña y País Vasco incluidos) y el voto de los ciudadanos es más “relajado” por considerarse poco relevante en la vida cotidiana. En 2019 habrá mucho Vox; se han ganado un lugar en la política española y tendrán que moderar su discurso para que su espacio sea relevante.

  Al lector que haya llegado hasta esta línea, le deseo que 2019 sea el mejor año que pueda soñar.

5 comentarios en “Bye, bye 2018”

  1. Muchas gracias
    Tomás, el análisis es perfecto ,pero el futuro imprevisible. Y el ególatra no piensa convocar elecciones y de ser así el 2019, podría ser catastrófico para el país. Feliz año.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *