Tras la concentración de Colón llegó la apertura del juicio a los sediciosos catalanes y, sin dar tiempo al sosiego, el gobierno sufrió el revolcón parlamentario de la devolución de los presupuestos. Dos días después se colocaba la fecha de caducidad del gobierno, 28 de abril. Punto final a un gobierno que apenas ha durado nueve meses, vacaciones de verano incluidas.
Los institutos de opinión pública se enfrentan a una complicada reválida, el país se encuentra ante unos comicios que resultarán decisivos para definir la estrategia del Estado ante el desafío independentista catalán, sentencia del tribunal Supremo y posibles recursos, en el Tribunal Constitucional y en el de Derechos Humanos de Estrasburgo, incluidos. Pocas amenazas caben mayores para un Estado que tener amenazadas sus fronteras, la integridad territorial es una de las mayores prioridades desde los tiempos de Bodino y Maquiavelo.
Las encuestas en este período se han multiplicado, nunca ha estado la opinión pública tan auscultada, tampoco la volatilidad había sido tan elevada. En general, salvo los resultados del CIS de Tezanos, los institutos de opinión coinciden en dos premisas:
Tres fuerzas políticas aumentan sus expectativas de voto (respecto a los resultados de las últimas generales), son el PSOE, Ciudadanos y los emergentes de Vox.
Dos partidos verán mermados el número de escaños, el PP y Podemos.
Si estos presupuestos se cumplen cuatro gobiernos son posibles…
Si estos presupuestos se cumplen cuatro gobiernos son posibles. La coalición del centro derecha con Ciudadanos, PP y Vox, el gobierno de izquierdas estricto (PSOE y Podemos) o el Frankenstein (el anterior con el apoyo de independentistas catalanes y vascos) y una coalición de Ciudadanos y PSOE. A mediados de febrero el gobierno tripartito de derechas parecía el más probable. En los últimos 15 días todas las encuestas anotan el crecimiento del candidato Sánchez y un desgaste en el PP de Casado por cubrir el espacio que le viene “robando” Vox.
Se considera a las provincias con menos población como decisivas, son 15 las provincias con 3, 4 o 5 escaños. En estas circunscripciones hay en juego 99 sillones de la Carrera de San Jerónimo, son muchos cuando los resultados amenazan con estar muy apretados. Una dificultad añadida para las encuestas, es muy difícil (o costoso) disponer de una muestra representativa en cada provincia, especialmente cuando se lucha por los restos de aplicación con la ley d´Hont.
El PSOE parte como claro favorito, por dos razones. Todos los presidentes de la democracia, la primera vez que han acudido a las urnas, han obtenido una victoria y posteriormente continuaron en La Moncloa. Ocurrió con Suárez, González, Aznar, Zapatero y Rajoy. Calvo Sotelo no se presentó a las elecciones en 1982, cuando estaba en el poder. Es la fuerza de disfrutar de minutos todos los días en los telediarios.
La segunda causa, del claro liderazgo del partido socialista, está en la larga crisis arrastrada por sus vecinos de bancada, Podemos. El agotamiento de la formación morada es palmario. La teatralidad de sus líderes, utilizada desde el inicio de la legislatura, ha desembocado en luchas intestinas por los cuatro costados. Todas las encuestas señalan una deriva en la que van perdiendo intención de voto. Si alguno de los líderes escindidos consigue levantar de nuevo la bandera del partido morado es una incógnita, imposible de despejar a medio plazo. A corto parece que el techo de Pablo Iglesias ya ha sido visto.
En la otra bancada hay más incógnitas. El líder del PP es la primera vez que se mide en una convocatoria donde ocupa la máxima responsabilidad. Su objetivo es ocupar el segundo lugar (tras el candidato Sánchez), para que en el caso de conseguir mayoría con Ciudadanos y Vox aspirar a la presidencia del gobierno. Casado tiene que bailar la yenka, hacia su izquierda para rebasar a Rivera y, al mismo tiempo, moverse a la derecha para estrechar el campo de juego de Abascal embalado en el cohete de Vox.
La mayor dificultad residirá en la evaluación del voto a Vox…
La mayor dificultad residirá en la evaluación del voto a Vox. Un voto disperso castiga mucho la representación en las provincias con poca población. Un porcentaje de voto a Vox entre el 6 y el 9 % castigaría mucho las posibilidades de formar gobierno con PP y Ciudadanos; para el caso de superar el 12 % el partido de Abascal, la expectativa de escaños estará próxima a los 180 diputados. Si la intención de voto de Vox indicara que esta fuerza abandona el último puesto (de los cinco partidos en liza) puede poner “patas arriba” los análisis: el partido que quede en cola (Podemos?) tendrá muchos votos sin resultado en escaños.
Por último están Rivera y Arrimadas. Ciudadanos ha sorprendido distanciándose de una posible coalición con el PSOE. Tras el gobierno en Andalucía con el PP, apostaba por una compensación a su izquierda con la formación de algún gobierno con los socialistas. No ha sido así, la explicación puede estar en la clave catalana. Ciudadanos tiene su esencia en la alternativa a todo el relato de las fuerzas independentistas catalanas. Tras la formación del gobierno de Pedro Sánchez, el PSC se ha distanciado abiertamente del partido naranja. El traslado de los políticos presos a cárceles catalanas, puede resultar muy trascendente para la rápida consecución del tercer grado y el consiguiente abandono (durante el día) de la prisión, sin necesidad de indulto y aunque quede mucha sentencia por cumplir. (Esta tesis la viene defendiendo Casimiro García Abadillo y es comentada en círculos jurídicos). Casado y Rivera se disputan quedar delante para coger la presidencia del gobierno.
En definitiva, tres cuestiones se habrán de despejar durante la campaña: el porcentaje de voto de Vox, la primacía entre PP y Ciudadanos y el deterioro de Podemos.
Pedro Sánchez no se rinde, no retrocede, da media vuelta y sigue avanzando y asolando lo que encuentra
La única verdad es que al electorado nos tienen locos porque, como decía Jimenez Losantos, los españoles seguimos siendo unos «maricomplejines» que no nos atrevemos a decir la verdad……., todos pudimos ver (con sensación de vergüenza ajena, al menos por mi parte), como Ciudadanos se aliaba con PP y Vox en Andalucía pero «haciendo como que no iba con ellos» porque los rechazaban de plano……………………..entonces? si voto a Ciudadanos, tengo la posibilidad de que, como bien dices, hagan una Coalición con el mentiroso compulsivo de Pedro Sanchez con lo cual mi voto se iría con los filo etarras, con los que rechazan la Constitución, con los que denigran a España y tienen en la ruptura su ideología y mandamiento político………………..¡.que horror!.
Como dice mi otro amigo Tomás: ¿Son más demócratas y constitucionalistas Podemos y Bildu que Vox? ¡Qué cinismo!
Me parece que cada vez tengo más claro con este panorama que la mayoría de la gente de bien votará a Vox ….yo entre ellos.
Tomas: ojalá se equivoquen los datos estadísticos. Sería nefasto que repitiera Pedro Sánchez, aunque las alternativas no sean muy atractivas, confío en que el “tripartito “ nos haga recuperar la dignidad frente a algunos temas que ofenden a todos los Españoles