El analista considera que una de las principales consecuencias de la crisis económica ha sido su impacto sobre la clase media, reflejada no sólo en el empeoramiento de su estatus de vida, sino en su diáspora hacia los nuevos partidos emergentes, por lo que se reclama su recuperación en beneficio de la estabilidad política.
La movilidad vertical ascendente intrageneracional de los años 60 en España consolida y generaliza una clase media, que protagoniza el desarrollo económico al tiempo que europeiza el país en sus costumbres, tras el largo período de aislamiento de posguerra, y facilita la transición política que sorprendió al mundo y fue ampliamente festejada por los políticos que la protagonizaron. En los siguientes párrafos repasaré la evolución de la clase media tras la crisis económica, su incidencia en la aparición de los partidos emergentes y las medidas políticas que pudieran salvarla.
La clase media es el segmento de población que más influye en la prosperidad de un país
La expansión económica sostenida permitió la migración del campo a la ciudad, la industrialización pendiente con la llegada de la automoción y los electrodomésticos a los hogares, la erradicación del analfabetismo y la llegada de elevadas cohortes de jóvenes a la universidad; en definitiva, la clase media como concepto vaporoso, sin límites claros , una clase sin conciencia de clase, objeto de deseo de empresas y políticos, volátil en su ideología, radical cuando tiene poco que perder y más conservadora cuando acumula dinero y motor de una modernización imprescindible en la península ibérica.
La clase media como objetivo
La clase media es el segmento de población que más influye en la prosperidad de un país. Sus valores de sacrificio, honradez, trabajo, prosperidad, esfuerzo, estudio, han inundado todos los estamentos de las sociedades occidentales y los programas de los partidos políticos.
En 2007, más del 63%, de la población española se consideraba a sí misma clase media
Esta clase media española tuvo otro “subidón” con la expansión económica consecuencia de la entrada en el euro y el nuevo boom del ladrillo. En 2007, más del 63%, de la población española se consideraba a sí misma clase media; después, la crisis económica la ha azotado de forma inmisericorde, con unas consecuencias inmediatas y otras por explorar.
Debutó la crisis con el estallido de la burbuja inmobiliaria y después los gravísimos problemas de solvencia del sistema bancario. Al tiempo que del exterior venía una restricción de liquidez extraordinaria, a consecuencia de las hipotecas subprime, todo ello provoca un espectacular aumento del paro y una serie de daños en la clase media española, que precisará de años y de un plan para intentar recuperarla.
Polarización de la ocupación
Las estadísticas demuestran que donde la crisis económica ha causado mayor daño laboral es en el segmento de salarios medios. Se ha producido lo que los técnicos llaman “polarización de la ocupación”. El peso relativo de los salarios bajos y altos ha aumentado; por el contrario, el peso de los salarios medios ha disminuido un 25%. Los ocupados de este grupo descendieron un 35%. Es un dardo envenenado, en plena diana de la clase media. Tiene un efecto inmediato (el aumento del paro en mayor proporción de la que le correspondería), evidente, y otro más retrasado pero terrible: ha mostrado la vulnerabilidad de entrar en una situación de precariedad a todo el círculo de amigos y familiares de cada parado. Ha sido “dinamita social”; significa la pérdida de confianza en el futuro y el miedo a la pérdida del estatus.
Pensiones e impuestos
Junto con el paro, el sistema de pensiones es el otro dogal que cuelga del cuello de la clase media
Junto con el paro, el sistema de pensiones es el otro dogal que cuelga del cuello de la clase media. Cuando las generaciones del “baby boom” (nacidos 1955-1980), las más numerosas de la historia de España, alcancen su edad de jubilación (a partir de 2022), el desfase entre los ingresos y gastos del sistema de seguridad social será enorme. Las nuevas generaciones comienzan a dudar de que el actual sistema de pensiones públicas, basado en una solidaridad forzosa, pueda cubrir sus necesidades básicas, cuando llegue el momento de su jubilación.
Por otra parte, la presión fiscal ha ido aumentando (desde los impuestos mínimos del franquismo) de forma paulatina y sostenida. Los sucesivos gobiernos han hecho recaer los aumentos impositivos, de forma muy especial, sobre las clases medias. La última vez el gobierno de Rajoy. La renta disponible, tras la factura fiscal, no deja mucho espacio al ahorro individual.
Cambio político
En la destrucción de una parte de la clase media los analistas encuentran parte de la explicación del cambio de voto en el escenario político español
Según algunos analistas, es en la destrucción de una parte de la clase media, que se torna descontenta ingobernable y sin identidad social, donde se encuentra parte de la explicación del cambio de voto en el escenario político español. Hacia Podemos habría ido la parte más frustrada de la clase media, junto con funcionarios que ven peligrar su estatus de seguridad laboral; en Ciudadanos habría recalado la clase media profesional. Ambos grupos buscan soluciones que no encuentran en los líderes populares y socialistas.
El nuevo gobierno que se forme, cuando sea menester, deberá tener un plan para intentar recuperar, en la medida que sea posible, a la clase media. Dicho plan debería contener, en mi opinión, al menos cuatro líneas; protección real de la pyme, reducción de gasto en los presupuestos del generales del Estado, afrontar un plan coherente de regularización de las pensiones y apostar decididamente por una oferta educativa (a todos los niveles) de calidad, conectada con el mundo laboral y que permita aprovechar las nuevas tecnologías, que sirva como elemento cohesionador de la sociedad, facilite la meritocracia y que palíe el aumento de la desigualdad.
Para terminar, una nota de optimismo: en el barómetro de marzo del CIS, al preguntar a los españoles ¿cómo se sienten de felices?, el 80 % se considera bastante feliz, con puntuación superior a 7 sobre un máximo de 10 (completamente feliz 15 %). Seguro que lo da el país.